Realizar ejercicio físico es beneficioso porque nos ayuda a mantenernos saludables, tanto desde el punto de vista físico como mental. Sin embargo, también puede ser un arma de doble filo, aqui algunos signos de lo que ocurre a quienes padecen la Vigorexia
Las personas que sufren vigorexia se preocupan de manera excesiva por su imagen corporal, fundamentalmente por desarrollar un cuerpo atlético. Sin embargo, el problema es que suelen tener una imagen distorsionada de sí mismos por lo que perciben que están demasiado delgados o que sus músculos no son lo suficientemente grandes. Muchas veces suelen tener problemas de autoestima, una tendencia a la timidez o introversión y/o rasgos perfeccionistas, aspectos que funcionan como aceleradores del problema.
Como resultado, comienzan a experimentar una necesidad compulsiva de realizar ejercicio físico por lo que incrementan las horas que le dedican a la actividad física para poder alcanzar el cuerpo añorado. Cuando no están practicando deportes, suelen tener pensamientos recurrentes sobre su físico y cómo mejorarlo. Además, están continuamente preocupados por la imagen que ofrecen a los demás y, en los casos extremos, incluso evitan las situaciones sociales ya que consideran que están demasiado delgados y parecen débiles.
También suelen preocuparse excesivamente por las dietas, asegurándose de que sean bajas en grasas y carbohidratos. De hecho, muchos recurren al consumo desustancias anabolizantes para potenciar el crecimiento muscular, con las consecuencias negativas que esto puede acarrear.
Consecuencias
Las consecuencias de la vigorexia no se limitan al aspecto psicológico, sino que también se aprecian en el plano físico. Es bastante usual es que se produzca una sobrecarga de entrenamiento que termina dañando los músculos, huesos y articulaciones, en ocasiones de manera irreversible. Por otra parte, si la persona consume anabolizantes con regularidad y durante largos periodos de tiempo, puede sufrir daños graves a nivel hepático y renal, padecer hipertensión e incluso aumenta el riesgo de sufrir un infarto. El consumo de esteroides también se ha asociado con problemas de infertilidad y la aparición de ideas suicidas y delirios.
Tratamiento
Para la vigorexia en algunos casos la tratan con farmacos, aunque nunca es suficiente, siendo fundamental realizar un tratamiento pscicológico adecuado.A través de la terapia psicológica se trabaja el control de los pensamientos recurrentes sobre el cuerpo y los sentimientos al respecto, siendo esencial explorar las causas que producen el trastorno.
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